Fomentar las vocasiones es asunto de Dios y también nuestro

Por Arzobispo Gregory M. Aymond

Del 3 al 9 de noviembre es la Semana Nacional de Concientización de las Vocaciones en los Estados Unidos. Con frecuencia le ha recordado a los Católicos que, no solo recen por las vocaciones, sino que también, tomen un papel más activo planteando la pregunta a alguien a quién consideren que, puede tener las cualidades para una vocación al sacerdocio, al diaconado o, a la vida religiosa.

Sí. Si vemos a alguien que está activo en la Iglesia y parece que realmente valora a Cristo y a la Iglesia, ¿Por qué no preguntarles si alguna vez han considerado un llamado al liderazgo en la Iglesia? Podrías decir: “¿Alguna vez, has pensado en ser sacerdote? ¿Alguna vez, has pensado en convertirte en una hermana o un hermano y, permitir que Dios te use? Lo peor que alguien puede contestar es, “no” o que nunca lo han pensado, pero al menos la pregunta se ha hecho y, tal vez, se ha plantado una semilla. En la reciente Cena de la Fundación Comunitaria Católica, Peter Quirk, quien recibió el Premio San Juan Pablo II, contó una historia sobre eso. Era miembro de su equipo de fútbol de la escuela secundaria, y su entrenador, tenía muchas cualidades que, Peter asociaba con el sacerdocio. Peter le preguntó: “Entrenador, ¿Por qué nunca se volvió sacerdote?” Y el entrenador le dijo: “Porque nadie me preguntó”.

¿Es importante esa invitación personal?

Sí lo es. Cuando entrevisté a posibles seminaristas, en alguna parte de su historia, siempre se encuentra el nombre de la persona que ayudó a ponerlos más atentos al llamado de Dios. El hecho de que, una persona ingrese al seminario o al noviciado, no significa que necesariamente va a cumplir, pero su decisión de discernir una vocación, le da a Dios la oportunidad de trabajar en ella y, le brinda la oportunidad de darle a esto un pensamiento más serio.

¿Hubo alguien en su vida que hizo eso por usted?

Sí, hubo varios sacerdotes en St. James Major que me animaron, y las Hermanas de Monte Carmel, que enseñaron en la escuela, y me hicieron la pregunta y, me dieron un gran ejemplo.

Ha hablado en el pasado acerca de su tristeza, cuando escucha que a veces los seminaristas o los novicios, son desanimados por sus padres en la búsqueda de una posible vocación.

Sigo asombrado, y a veces conmocionado, de cómo los padres pueden desanimar a su hijo o hija, a pensar en el sacerdocio o la vida religiosa. No queremos que ningún padre sea un obstáculo para un hombre joven o una mujer joven. O, un hombre no tan joven o una mujer no tan joven. Es una verdadera alegría, cuando descubro que los padres abrazan de todo corazón este posible llamado vocacional.

¿Cómo van las vocaciones en la Arquidiócesis de Nueva Orleáns?

Muy bien. Tenemos un muy buen director vocacional, el padre Colm Cahill. Es muy activo y, trabaja mucho con la comunidad, permitiendo que Dios lo use para despertar vocaciones al sacerdocio y, a la vida consagrada para mujeres y hombres. Varias mujeres religiosas dentro de nuestra arquidiócesis también, trabajan para despertar vocaciones. Pero todos somos directores vocacionales, y Dios, puede usar a cualquiera de nosotros, y muy a menudo, usa a los laicos para invitar a una mujer o un hombre a pensar sobre el liderazgo en la Iglesia.

La Iglesia ha pasado por muchos desafíos últimamente. ¿Eso ha impactado las vocaciones de alguna manera?

Algunos de los hombres y mujeres que han llegado, han visto los desafíos y, a veces, las divisiones en la Iglesia. Por las consecuencias de algunos de los problemas de abuso, es que ellos quieren marcar la diferencia, y sienten que tienen algo para contribuir para hacer una diferencia y, guiar a otros a Cristo.

También, ha hablado a menudo sobre lo impresionado que está con la calidad de los seminaristas, tanto en St. Joseph Seminary College como en Notre Dame Seminary.

Nuestros dos seminarios están llenos de gente, en el buen sentido, y el número de seminaristas nunca es el criterio principal. La calidad de estos hombres es sobresaliente. Notre Dame tiene 146 seminaristas y, St. Ben’s tiene 123. Tenemos la suerte de tener dos seminarios en nuestras diócesis. Muchas diócesis, no tienen ninguno. También, tenemos tres mujeres jóvenes de la arquidiócesis que, asistieron a un noviciado el año pasado. Tenemos también, una virgen consagrada en nuestra archidiócesis y, otra en la diócesis de Houma-Thibodaux. Creemos que hay otros que están siendo llamados al sacerdocio y a la vida religiosa y, también, a una vida consagrada de virginidad. Queremos apoyarlos y, ayudarlos a responder al llamado de Dios.

¿Qué les puede decir a hombres y mujeres que, están considerando una posible vocación?

Como Católicos, creemos firmemente que, Dios tiene un plan para nuestras vidas. Llama a algunos al matrimonio, algunos al sacerdocio, algunos a la vida religiosa, algunos a la vida de soltero y, a la virginidad consagrada. Enseñar a los jóvenes a discernir el llamado de Dios es, una gran responsabilidad, pero también, llena de alegría. Le pediría a los Católicos esta semana que, oren intencionalmente sobre cómo Dios los está llamando a vivir su vocación de manera más profunda. Aliente a los jóvenes en su vida (hijos, nietos, estudiantes y amigos) a estar abiertos a lo que Dios los llama a hacer en la vida. Ore en voz alta, para que sus hijos sigan a Jesús y, permanezcan abiertos al matrimonio santo, al sacerdocio y la vida consagrada.

Las preguntas para el Arzobispo Gregory Aymond pueden enviarse a: clarionherald@clarionherald.org.

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