Los métodos naturales pueden llevar a la curación, a la fertilidad

En el pasado, usted mencionó acerca de parejas casadas que acudieron a usted para, hablar sobre las dificultades que tienen para concebir un hijo y, para pedirle sus oraciones. ¿Puede hablar de este tema tan sensible?

Es una experiencia verdaderamente dolorosa para una pareja hablar de infertilidad. He tenido el privilegio de escuchar las historias de muchas parejas, que han sido desgarradoras y complejas. He tenido varias conversaciones con la Dra. Susan Caldwell, que es la directora médica de Hope Woman’s Clinic en Nueva Orleáns y, que trata con frecuencia con parejas que han acudido a ella por problemas de infertilidad. Susan, no solo es pediatra y especialista en medicina interna certificada por la junta, sino que también, es especialista en NaPro Technology (Tecnología Procreativa Natural), una ciencia en crecimiento, desarrollada por el Dr. Thomas Hilgers del Instituto St. Pope Paul VI, y está totalmente de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia Católica. NaPro  puede ayudar a diagnosticar la causa de la infertilidad, de modo que los medicamentos, o la cirugía pueden conducir a la curación y la fertilidad. Muy a menudo, cuando una pareja no logra concebir después de meses o años de intentarlo, tiene un sentimiento de desesperación.

La Dra. Caldwell, ha sido muy sincera sobre sus propios desafíos personales con la infertilidad y, ha escrito sobre los peligros de la fertilización in vitro (FIV), y por qué nunca lo recomendaría.

Realmente aplaudo a Susan, por contar su historia personal, que me ha permitido compartir, porque puede ayudar a otras mujeres a enfrentar circunstancias similares. Durante dos años, Susan y su esposo intentaron tener un bebé. Ella quería desesperadamente ser madre. Nunca se le había pasado por la cabeza que, ella no podría tener hijos. Sin embargo, cuando no pudo concebir, buscó a un experto en fertilidad y, probó varios tratamientos, que no funcionaron. Se sometió a una cirugía para tratar la endometriosis, pero todavía no podía concebir. Fue entonces cuando su médico sugirió la FIV, que es un procedimiento (no aprobado por la Iglesia) en el que los ovarios de la mujer se extraen quirúrgicamente y, luego se fertilizan en el laboratorio y se devuelven a la mujer. La Iglesia, ha declarado que la FIV, no está de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia por varias razones, pero principalmente porque reemplaza el acto conyugal, como el único medio apropiado en el que debería comenzar la vida humana. La FIV también es una técnica muy abortiva: destruye la vida para crearla. En el caso de Susan, se le exigió que tomara la píldora anticonceptiva el mes antes de que comenzaran sus tratamientos de FIV, y luego, le inyectaron hormonas potentes durante un período de 10 días, para obligar a sus ovarios a “superovular”. 

El proceso natural de ovulación, normalmente produce solo un óvulo maduro por ciclo. En algunos casos de FIV, se producen más de 20 óvulos maduros, lo cual es un estrés extremo para el cuerpo de la mujer. Susan supo más tarde que, más de 20 de sus óvulos, fueron fertilizados inicialmente, y solo ocho sobrevivieron durante los tres días anteriores a la transferencia programada de embriones. El médico pudo transferir tres de los embriones de “calidad más alta”, y los otros se congelaron. Aproximadamente una semana después, Susan, se enfermó tanto en una barbacoa que, fue hospitalizada por hiperestimulación ovárica grave. Tres semanas después, una ecografía confirmó un embarazo triplete. Pero debido a un sangrado anormal, cuatro semanas después se descubrió que, uno de los bebés ya no tenía latidos cardíacos y, sufrió un aborto espontáneo. Susan pasó el resto de su embarazo en reposo en cama y, entró en trabajo de parto un mes antes de su fecha de parto. Sus hijos gemelos nacieron sanos, ahora tienen 19 años, y ella tuvo una hija que nació cuatro años después, también con FIV. La mayoría de las parejas no conocen las ramificaciones de la FIV y, si lo hicieran, lo considerarían antes de tomar una decisión.

La Dra. Caldwell ama a sus tres hijo, y está muy agradecida de tenerlos, pero ¿Por qué dice que nunca recomendaría la FIV a nadie?

Ella me dijo: “La experiencia me hizo daño. No me curó. Cuando somos infértiles, queremos tanto a un bebé. Pero las mujeres que acuden a mí, a mi práctica hoy, con preguntas de infertilidad, realmente solo quieren saber qué les pasa, porque esa respuesta no se les ha dado. Estaba tan impaciente y solo quería un bebé, y en ese momento no sabía lo suficiente para considerar el panorama general. El panorama general fue: “¿Tengo una enfermedad que me impide vivir una vida plena?” 

No sabía que el proceso de la FIV podía perjudicarla. Las parejas no son realmente informadas sobre los efectos abortivos de la FIV. Se crearán embriones, pero solo unos pocos, si es que los hay, sobrevivirán al procedimiento que se llevará a cabo en los brazos de sus padres. La FIV tiene muchos efectos secundarios y, no aborda el problema subyacente de lo que afecta la fertilidad de la mujer. Se trata de evitar el problema”. 

Susan, me contó que en los años transcurridos desde su procedimiento, aprendió sobre las tecnologías alternativas, como NaProTechnology, que busca encontrar la causa subyacente de la infertilidad y, luego trabaja para restablecer la salud de la pareja para que puedan naturalmente lograr un embarazo saludable. La aplaudo por compartir su historia para que otras parejas puedan evitar las trampas que a menudo vienen con la FIV. Por favor, únase a mí en oración por todos los padres y, especialmente, por aquellas parejas que están luchando con la infertilidad. Ellos merecen nuestras oraciones, cuidado y apoyo.

Para obtener más información sobre NaProTechnology, llame a la Dra. Caldwell al: 496-0214. La clínica de Hope Woman’s Clinic, está ubicada en 4612 S. Claiborne Ave., Nueva Orleans.

Las preguntas para el Arzobispo Aymond, se pueden enviar a: clarionherald@clarionherald.org.

You May Also Like