Devoción Mariana

By Parmenio Flórez García, El Apostolado HIspano

Con ocasión de la celebración Mariana que caracteriza el 12 de diciembre, pienso y me refiero a la devoción Mariana en general, al modo como lo enseña la Iglesia Católica, o como ha de vivirse la presencia de la Virgen María en la vida Cristiana, que justamente por Cristiana será siempre Mariana y justamente por la Mariana será  siempre Cristiana. “A Cristo por María y a María en Cristo”; el camino más seguro para llegar a Cristo, es la Virgen María; son algunas frases, que he escuchado repetir, y que nos servirían ciertamente para tomar esto en serio, y no como “Slogan”, para animar solo algunos eventos, en ocasiones masivos. En estas aproximadamente quinientas palabras, solo pretendo referirme a la Virgen en nuestra piedad, sin pretender presentar grandes contenidos de Mariología, posible, solo juntando todo lo que Dios me dé oportunidad de escribir y de decir en este medio y en tantos otros, en el tiempo venidero.

Saludo afectuoso a todos los lectores, y devotos de nuestra Madre la Virgen, en todo el mundo; saludo por supuesto directamente a quienes alrededor del referido día 12 de diciembre celebran y viven intensamente la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, en nuestro ambiente latino, de centro América, del Caribe y muy particularmente de Méjico, comunidad a la que me refiero con tanto respeto, cuando hablo de Guadalupanos. 

Para entender la Paternidad Divina, en el modo como nuestro Dios, es Padre, nos ayuda tanto la Virgen Madre de Nuestro Señor Jesucristo; no habiendo Padre sin Madre, y no habiendo Hijo, sin Padre, ni Madre; Ella, la Mamá de nuestro Salvador, aparece en la Lógica de la Revelación, en la que aparece así, a la razón humana. Esto puede aparecer, un rebusque de palabras, o un juego de ellas, pero, en el fondo quiero dejar ver, la importancia y lo fundamental, que es para nosotros su presencia, y misión de aquella querida por Dios en la Encarnación y en la vida, o en la Tradición del pueblo de Dios peregrino hacia el Cielo. Es decir, nuestra identidad es Mariana; el rostro de la Iglesia es semejante al de aquella que lleva al Verbo, que es el Hijo, a los hombres de cada época o jornada de la historia, para mostrarlo como Camino Verdad y Vida, y si bien Nuestra fe tiene a Cristo en el Centro, desde ahí y hasta donde se pueda llegar, Ella, está y ella va.

A los que son Guadalupanos, y a los que aman otra advocación, les digo que han de saber que aman y reconocen y celebran a la Misma Madre de Dios, a la Madre de la Iglesia y a la madre de todos los creyentes, aunque muchos no lo sepan y no lo reconozcan. Amor a Guadalupe, expresión de cristiano en el pleno sentido de la expresión, y Mariano de corazón. San Juan Pablo II, ruega por nosotros.

En el camino hacia Cristo, pretendiendo ser tan directo, me tropezaré con María. Deseo que en el tropezón, tengamos la visión de Ella.

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