‘Debemos aprender y, arrepentirnos de nuestros pecados y fracasos’

17 de agosto de 2018

Para el: Clero, Religiosos y Laicos, en la Arquidiócesis de Nueva Orleáns

Queridas Hermanas y Hermanos en Cristo:

Todavía nos duele las recientes acusaciones contra un diácono local, un cardenal, y la información del reporte del Gran Jurado de Pensilvania. Nuestros sentimientos de enojo y desilusión  son apropiados. El primer paso para seguir adelante es buscar el perdón. En nombre de la Arquidiócesis de Nueva Orleáns, sinceramente y humildemente, me disculpo por cualquier error cometido por la Iglesia o su liderazgo.

A medida que avanzamos, siempre debemos orar por las víctimas, para que conozcan la sanación de Dios. Para aquellos de nosotros en el liderazgo, debemos orar y ayunar, para que Dios perdone a los sacerdotes y obispos involucrados en el abuso, o aquellos que participaron en el encubrimiento. Además, debemos asegurarnos de proporcionar un camino para el futuro, lo que brindará una protección, aún mayor para nuestra joven Iglesia, los adultos vulnerables y los seminaristas.

Como mencioné anteriormente, hemos logrado grandes avances en un entorno seguro. La mayoría de los casos de los que hemos oído hablar, son de hace 35 a 40 años. Sin embargo, eso no quita el dolor de las víctimas, que pueden haber sufrido durante décadas. Para aquellos que sufrieron, sinceramente me disculpo y rezo, para que experimenten la sanación de Dios. Lo siento por tu dolor. Quiero reunirme con usted.

¿Cómo avanzamos en el arrepentimiento y la esperanza?

1. Invito a todos a unirse a mí, para la Misa el 28 de agosto de 2018, a las 6 p.m. en St. Joseph Church, 1802 Tulane Avenue, New Orleans. La intención de la Misa es “La Iglesia pidiendo perdón y, la sanación de las víctimas”.

2. Aliente a las víctimas y, a todos aquellos que han sido desilusionados por la Iglesia, a que se presenten, a que me llamen a nuestra línea directa de Asistencia a las Víctimas al: (504) 522-5019. Quiero pedir disculpas personalmente y, acompañarlos en su camino a la sanación.

3. Aceptar el plan específico de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB), delineado por el Cardenal Daniel DiNardo, Presidente de la USCCB, quien declara que DEBEMOS:

  • Emprender una investigación total y completa, de las preguntas que rodean al Arzobispo McCarrick, para que esto nunca vuelva a suceder.
  • Promesa de encontrar una manera en que el abuso y la mala conducta de los obispos, se puedan informar de manera rápida, efectiva y confidencial.
  • Reunir una comisión laica para supervisar nuestro compromiso con una mayor responsabilidad como obispos. Hay laicos con experiencia en las áreas de investigación, cumplimiento de la ley y psicología que, serán una parte esencial de este plan para una revisión independiente.
  • Solicitar a nuestro Santo Padre que, autorice una Visita Apostólica para observar de cerca todo lo que ha sucedido, y ser crítico para ayudarnos a ser más responsables en el futuro, evitando así la irresponsabilidad por parte de los obispos.

Sabemos que, como obispos, tenemos mucho trabajo por hacer. También, entendemos y reconocemos que te hemos defraudado. Aceptamos esto y, pedimos su perdón, y su apertura para aceptar nuestro sincero deseo de reconstruir la confianza. Sabemos que tomará tiempo, y un corazón abierto de parte de muchos.

El abuso sexual es malo. Jesús dijo: “Los que están sanos no necesitan un médico, pero los enfermos sí. No he venido para llamar a los justos al arrepentimiento, sino a los pecadores” (Lucas 5: 31-32). Como líderes de la Iglesia, hemos pecado, y pedimos la misericordia de Dios. Por favor, únanse a mí en este camino doloroso que, nos lleva al Calvario, y finalmente a la resurrección.

No puedo terminar esta carta, sin dar las gracias a los muchos clérigos fieles de la Arquidiócesis de Nueva Orleáns. Lamento mucho que estén contaminados por los actos de abuso realizados por otros. Reconozco y aprecio su buen y fiel ministerio.

Debemos aprender y, arrepentirnos de nuestros pecados y fracasos. Por favor, oren para que todos los líderes de la Iglesia sean fieles a las promesas que hicimos en nuestra ordenación. Por encima de todo, únanse a mí en oración por las víctimas de abuso, para que puedan experimentar la sanación de Dios.

Te deseo las bendiciones de Dios, soy,

Sinceramente en Cristo,

Reverendísimo Gregory M. Aymond
Arzobispo de Nueva Orleáns

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