Explicando el proceso del Vaticano para nombrar un nuevo obispo

    La Consagración del obispo Fabre, la semana pasada, como el cuarto Obispo de Houma-Thibodaux, fue una experiencia llena de júbilo y de oración. Sinceramente, lo extrañaremos muchísimo, y a su ministerio en la Arquidiócesis de Nueva Orleáns.
    Mucha gente me ha preguntado cuál es el proceso para que el Santo Padre nombre a un nuevo obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Nueva Orleáns.
    La forma más sencilla para que le explique el proceso, es publicar las directrices que la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos  ha publicado en su página web (www.usccb.org). La información se llama “Cómo son Nombrados los Obispos.”
    Se basa en la decisión final del Papa para el nombramiento de los obispos, y él tiene la libertad de seleccionar al que él elija.  Pero, ¿Cómo sabe a quien seleccionar?

Términos clave:
     Nuncio Apostólico: Representante del Papa, tanto ante el gobierno, y a la jerarquía a una determinada nación; una persona clave para decidir a qué personas se recomiendan a la Congregación de Obispos.
    Obispo Auxiliar: Obispo designado para asistir a un obispo diocesano.
    Coadjutor: Un obispo designada a una diócesis o arquidiócesis Católica para asistir al obispo diocesano. A diferencia de un obispo auxiliar, tiene el derecho de sucesión. Por el derecho canónico, también es vicario general de la diócesis. Si la diócesis es una archidiócesis, él es llamado arzobispo coadjutor.
    Congregación para los Obispos: Un departamento de la Curia Romana encabezada por un cardenal. La cabeza de la congregación, se llama el “prefecto,” actualmente es el Cardenal Marc Ouellet, un canadiense. Entre las responsabilidades son; de moderar todos los aspectos de la congregación con los nombramientos episcopales; ayudar a los obispos en el correcto ejercicio de sus funciones pastorales; manejo de las visitas “ad limina” (las visitas a Roma por obispos cada cinco años); y el establecimiento de conferencias episcopales, y revisar sus decretos como lo requiere la ley canónica. Sus miembros se componen de aproximadamente 35 cardenales y arzobispos de todo el mundo. Los cardenales en la congregación de los Estados Unidos son: Justin Rigali, William Levada, Bernard Law, Raymond Burke.
    Obispo Diocesano: Cabeza pastoral y jurídica, y representante de una diócesis.
    Provincia: Un territorio que comprende una Arquidiócesis, llamada la sede metropolitana; y una o más diócesis es llamada, sede sufragánea. El código del Derecho Canónico detalla ciertas obligaciones limitadas y autoridad que tiene el arzobispo metropolitano con respecto a las diócesis dentro de su provincia. Estados Unidos está dividido en 33 provincias eclesiásticas.
    Terna: Una lista de tres candidatos para un cargo vacante, incluida la oficina del obispo.

Etapa 1:
Recomendaciones de Obispos

    Cada obispo puede presentar al arzobispo de su provincia, los nombres de sacerdotes que cree que serían buenos obispos. Antes de la reunión regular de la provincia (generalmente cada año), el arzobispo distribuye a todos los obispos de la provincia los nombres y el currículo de los sacerdotes que les han sido enviados. Tras un debate entre los obispos en la reunión de la provincia, votan por los nombres que serán recomendados. Puede variar el número de nombres de esta lista provincial. El recuento de votos junto con el acta de la reunión son enviados por el arzobispo al nuncio apostólico en Washington.
    La lista también se somete a la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos.

Etapa 2:
El Nuncio Apostólico

    Al supervisar la lista definitiva de los nombres enviados a Roma, el nuncio apostólico juega un papel decisivo en el proceso de selección. Él no sólo reúne datos e información sobre los posibles candidatos, sino también interpreta esa información para la congregación. Las recomendaciones dadas por el nuncio tienen gran peso, pero es importante recorda, que su papel es de “guardián,” sin embargo, no significa que siempre se siguen sus recomendaciones.
Para los Obispos Diocesanos
    Después de recibir la lista de candidatos enviada por una provincia, el nuncio apostólico realiza su investigación sobre la idoneidad de los candidatos.
    Se solicita un informe al actual obispo o al administrador de una diócesis de las condiciones y necesidades de la diócesis. Si el nombramiento es un sustituto de un obispo diocesano o arzobispo a punto de jubilarse, se dará consideración a las recomendaciones del titular del cargo. Amplia consulta dentro de la diócesis es alentada con respecto a las necesidades de la diócesis, pero no los nombres de los candidatos.
    El informe debe incluir los nombres de los individuos en la diócesis con quienes el nuncio puede consultar y cómo contactarlos.
    Se consultan a obispos anteriores de la diócesis.
    Los obispos de la provincia también son consultados.
    Se consulta al presidente y al vicepresidente de la Conferencia Episcopal.
    Si la vacante a ser remplazada es una archidiócesis, puede consultarse a otros arzobispos en los Estados Unidos.
    En este punto, el nuncio reduce su lista, y se envía un cuestionario a 20 ó 30 personas que conocen cada uno de los candidatos nominados.
     Todo el material es recogido, y revisado por el nuncio, y se prepara un informe (aproximadamente 20 páginas). Tres candidatos se enumeran alfabéticamente – la terna – con preferencia destacada del nuncio. Todos los materiales son enviados luego a la Congregación para los Obispos en Roma.
Para los Obispos Auxiliares
    Un obispo diocesano debe justificar ante el nuncio apostólico la necesidad de un Obispo auxiliar. Esto es más fácil si está solicitando el reemplazo de un auxiliar jubilado o fallecido.
    El obispo diocesano prepara la terna, o lista de tres candidatos, para solicitar al auxiliar y lo remite al nuncio apostólico.
     El nuncio entonces realiza su propia investigación de los sacerdotes en la terna del obispo diocesano, enviando los nombres a Roma con un informe y sus propias recomendaciones.
     En promedio, esta parte del proceso puede tomar de dos a seis meses.

Etapa 3:
Congregación para Obispos
    
Una vez que toda la documentación del nuncio está completa y en orden, y el prefecto la aprueba, el proceso avanza. Si el nombramiento implica un obispo que está siendo promovido o transferido, el asunto puede ser manejado por el prefecto y el personal. Sin embargo, si el nombramiento es de un sacerdote para el episcopado, la congregación completa participa normalmente.
    Un cardenal relator es elegido para resumir la documentación, y realizar un informe a la congregación completa que generalmente se reúne dos veces al mes. Después de escuchar el informe del cardenal relator, la congregación discute los nombrados y luego vota. La congregación puede seguir la recomendación del nuncio, escoger a otro de los candidatos en la terna o incluso pedir que se elabore otra terna.

Etapa 4:
El Papa Decide
 
   En una audiencia privada con el Papa, generalmente en un sábado, el prefecto de la congregación para los obispos presenta las recomendaciones de la congregación al Santo Padre. Unos días más tarde, el Papa informa a la congregación de su decisión. La congregación entonces notifica al nuncio, quien a su vez, entra en contacto con el candidato, y pregunta si lo aceptará. Si la respuesta es “sí,” el Vaticano es notificado, y se fija una fecha para el anuncio.
    A menudo tarda de seis a ocho meses – y a veces más – desde el momento en que hay una bacante en la diócesis, hasta que un nuevo obispo es designado.

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