No podemos ajustar las Escrituras para cambiar la enseñanza del matrimonio

aymond     ¿Cuáles son sus pensamientos sobre la decisión del 26 de junio de la Corte Suprema, para anular una disposición clave en la Defensa federal del Acta del Matrimonio (DOMA)?
    No creo que el hecho de la anulación del DOMA haya sido una sorpresa, porque si vives en el mundo real, intenta leer los signos de los tiempos. Puedes ver lo que está sucediendo en nuestro país. Al mismo tiempo, es decepcionante y triste, porque estamos en una pendiente resbaladiza. Se trata de otro paso en el deterioro de nuestro entendimiento tradicional del matrimonio como una relación sagrada entre un hombre y una mujer, que tiene la oportunidad de invitar a Dios a esa relación, y ser co-creadores con Dios. Nos encontramos en una pendiente resbaladiza al redefinir el matrimonio como una institución.
    Algunos han acusado a la iglesia de ser demasiado “dogmática” sobre este tema.
    No sé si somos conservadores o tradicionales – simplemente estamos diciendo que esta es la enseñanza de la Biblia. Esto es lo que se entendía en tiempos del Antiguo Testamento y en tiempos del Nuevo Testamento. Esta es la enseñanza de Jesús. Defender la gran dignidad del matrimonio fue destacado en las cartas de la primera comunidad cristiana. Somos personas que tienen sus raíces en las Escrituras, y creemos en nuestra propia tradición de 2.000 años que ha sido la nuestra.
    Me doy cuenta que DOMA está implicado con los que tiene derechos para presentar impuestos juntos, y compartir planes de hospitalización y cosas así. Pero no creo que eso sea el verdadero tema. Esas cuestiones pueden abordarse, y puede haber excepciones en cuanto a beneficios. Cuando el Papa Francisco era cardenal en Argentina, específicamente había abordado este tema. Dijo que esto no es sobre “beneficios.” Dijo que se trata del matrimonio, y es sobre lo que significa ser en el sacramento del matrimonio.
    Mi preocupación es que esta sentencia redefinirá el matrimonio. Nuestros jóvenes y jóvenes adultos, se confunden por este tipo de discusiones. Es responsabilidad de nosotros como líderes de la fe, poder inculcar a nuestros jóvenes un entendimiento de la santidad del matrimonio, lo poderoso que es la unión, y la responsabilidad impresionante y exigencias lleva consigo.
    ¿Qué enseña la iglesia sobre el matrimonio?
    Creemos que el matrimonio cristiano es entre un hombre y una mujer, cuando se comprometen mutuamente en una unión sagrada por amor con la oportunidad de procrear hijos. No podemos cambiar esa definición. Esa definición, fue dada a nosotros hace más de 2.000 años, en las Escrituras, y no podemos cambiarla.
    ¿Cómo afecta esta decisión a Luisiana?
    Me sorprendería si en cualquier momento, en un futuro cercano se discutiría este asunto del matrimonio homosexual por nuestros legisladores. Al mismo tiempo, en el estado de Luisiana no vivimos en una burbuja. Lo que está sucediendo en otros estados, tienen un efecto sobre nosotros, sobre todo, en nuestros jóvenes y jóvenes adultos y su comprensión del matrimonio y la sexualidad. Esto nos desafía como padres y líderes religiosos a formar a nuestros hijos con valores que tienen sentido y a defender la vida familiar y no para deteriorarla.
    ¿Podría llegar el día en que el gobierno quiera intentar obligar a sacerdotes y a diáconos, a casar a parejas del mismo sexo?
    Esto podría llevar a dos ceremonias separadas. No lo preveo ahora, pero ciertamente ha sido discutido en otros países como en Canadá. No existe por ahora, pero no quiere decir que en el futuro una persona tendría que estar casada literalmente por el estado, y luego ellos quieran entrar en el sacramento del matrimonio por la iglesia. Nuestra enseñanza no puede cambiar. Es interesante cuando oigo decir que la iglesia necesita ponerse al día con los tiempos. Esta enseñanza tiene sus raíces en las Escrituras, y de igual manera, o creemos en las Escrituras y nos aferramos a ellas, o decimos que la moral depende de un voto.
    Ha estado en reuniones por los últimos 10 días en Roma. ¿Puede compartir lo que ha hecho?
    Fui por tres razones. En primer lugar, fui a ver el estado de la causa de beatificación de la Madre Henriette Delille, quien fundó a las Hermanas de la Sagrada Familia en Nueva Orleáns. El milagro que la llevaría a su beatificación todavía se está discutiendo por los médicos de la Congregación para las Causas de los Santos.
    En segundo lugar, fui a participar en el cierre de la investigación sobre la causa de beatificación del Cardenal Francis Xavier Thuan. Conocí al Cardinal Thuan en la década de 1990 en una devoción Mariana en Carthage, Mo., y lo invité al Seminario de Notre Dame en 1996, para que diera una charla a nuestros seminaristas. El Cardinal Thuan era el arzobispo coadjutor anterior de Saigón, que pasó nueve años en confinamiento solitario en una cárcel Vietnamita. Nunca olvidaré lo que le dijo a nuestros seminaristas. Cuando estaba en prisión, alguien pudo colarle un pedazo de pan y una pequeña botella de vino, y todos los días celebraba Misa usando sus manos como altar. Él tomaba una migaja de pan y una gota de vino y celebraba la Eucaristía. Con el tiempo, convirtió a algunos de los guardias de la prisión, que se convirtieron en cristianos y Católicos. Cuando el guardia le permitía de vez en cuando ir al campo, tomó una rama de un árbol y talló la cruz pectoral del obispo. Él llevaba esa misma cruz pectoral cuando habló en el Seminario de Notre Dame, y fue la que usó cuando fue nombrado Cardenal después de su excarcelación. ¡Le dimos un título de Honoris Causa y nunca se cansó de decirme cuánto apreciaba haber sido un alumno de Notre Dame!
    También fui a Roma, al Instituto de Liderazgo Católico a informar a la Congregación del programa del Clero y la Congregación para los obispos.
    ¿Le preocupa la continua violencia en Nueva Orleáns?
    Tuve uno de esos momentos de “signos de los tiempos” hace unos días. Llegué a casa una noche, y vi el cartel de “No matarás,” que tengo frente a mi casa, rallado, derribado y tirado por el suelo. Lo mismo pasó con el cartel contra Planned Parenthood y su agenda de traer más aborto – más violencia – a Nueva Orleáns. Me quedé pensando, “bueno, eso es un signo de los tiempos. Personas que no están de acuerdo con nosotros o que no tienen un respeto por la vida humana, derriban estos carteles.” A continuación, pongo las noticias de las 10, y en esa misma noche, cinco personas fueron asesinadas, y un niño mató a su hermana. La mañana siguiente, en oración, traté de poner estas cosas en perspectiva. Alguien destruye un letrero que dice “No matarás” – como si eso no fuera una declaración relevante. Y ese mismo día, son acecinadas más personas. Tenemos que seguir siendo una voz para la vida y la dignidad humana en nuestra comunidad. Hemos perdido una voz valiente el otro día con la muerte del Reverendo John Raphael, que ayunó para poner fin a la violencia en nuestra ciudad, que trabajó con nosotros y con la ciudad en muchas iniciativas a la no violencia.
    ¿Algo más?
    
Sobre un tema completamente diferente, me gustaría felicitar a Peter Finney, por ganar el Premio de San Francisco de Sales, de la Asociación de la Prensa Católica. Él es muy preciado aquí. Es bueno ver a otros reconocer sus dones y logros en el ministerio.
    Preguntas para el Arzobispo Aymond pueden enviarse a: clarionherald@clarionherald.org.

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