Todo el mundo tiene un interés en superar la violencia

Arzobispo Gregory M Aymond    Usted se reunió recientemente con James Carter, el Comisionado de Justicia Criminal de la ciudad de Nueva Orleáns, para discutir los muchos elementos que han alimentado la cultura de la violencia en la región. ¿Puede compartir algunas de las cosas que usted ha hablado?
    Nos reunimos hace un par de semanas, y estamos planeando reunirnos de nuevo pronto. Nuestras reuniones se centraron en el rompimiento de la vida familiar y tutoría en la comunidad y cómo en la Arquidiócesis podemos hacer programas prominentes de vida familiar y mentoria dentro de la comunidad. Obviamente, eso no es para quitar otros programas de vida familiar o de tutoría que están haciendo un trabajo excelente, pero queremos ofrecer programas efectivos en nuestras parroquias, no sólo para los católicos sino para la comunidad en general. Estos programas serán para cualquier persona que quiera venir. También vamos a discutir otras iniciativas que podríamos hacer juntos. Es muy claro para mí que el Ayuntamiento, el Alcalde Landrieu y yo estamos en la misma página. Tenemos que actuar de una manera espiritual a través de la oración, pero también tenemos que tomar acciones específicas dentro de nuestra comunidad, para ser los pacificadores que Dios nos está llamando a ser.
    ¿Cómo los funcionarios municipales han descrito el ciclo de violencia?
    Siempre que he escuchado al Jefe de la Policía Serpas, al Sr. Carter y al Alcalde Landrieu que la inmensa mayoría de la violencia viene de gente que se conocen entre ellos. Hay momentos cuando la violencia se produce en medio de un robo, pero en gran medida, la violencia viene de gente que se conocen entre sí. Así que la pregunta es, ¿Cómo podemos ayudar a las personas a resolver un argumento, sin utilizar una pistola o un cuchillo, pero actuando de una manera más civilizada y humana? ¿Cómo podemos ayudar a la gente a que obedezcan el mandamiento de Dios: “No matarás”?
    ¿Qué es lo que la Arquidiócesis está haciendo por este esfuerzo en contra de la violencia?
    Ya tenemos programas en marcha de vida familiar y tutoría en tres parroquias: Blessed Seelos en Bywater, St. Joseph the Worker en Marrero y The Holy Family en Franklinton. El próximo año, el 8 de enero, en la fiesta de Nuestra Señora del Pronto Socorro, espero poder anunciar la expansión de ese programa en muchas otras parroquias. En la Misa por las víctimas y sobrevivientes de la violencia el 30 de octubre, pregunté si había una solución fácil a este problema. Por supuesto, la respuesta es no. ¿Pero, hay una solución? Absolutamente, sí. La solución es doble: Nº 1, tenemos que volver a los valores espirituales, así sabremos y seguiremos la voluntad de nuestro Dios amoroso. Nº 2, necesitamos fortalecer la vida familiar. Si la vida familiar es débil, abundaran los asesinatos, la violencia y el racismo. Esto no es algo sólo “para aquellas personas allí” sino para todo el mundo. Todos debemos tomar esto muy en serio.
    Cuando acudió a la cumbre recientemente contra la violencia, Salvar a Nuestros Hijos, usted vio rápidamente los nombres de las víctimas de asesinato en la ciudad, en una enorme pantalla de televisión en un memorial de 12 minutos. ¿Cómo fue eso?
    Fue horrible y desgarradora de corazón. Lo que realmente me afectó en la Cumbre de la paz fueron los nombres y las edades de las víctimas. La mayoría de ellos apenas llegaban a los 20 años. Ese sentimiento me volvió de nuevo después de la Misa contra la Violencia en la Catedral. Cuando estaba saludando a las personas que salían después de la Misa ellos traían fotografías de sus seres queridos que fueron asesinados. Para muchos eran, un hijo o una hija, o una hermana o hermano. Ahí es cuando te das cuenta de que la violencia no solo afecta a la persona cuya vida ha sido tomada, pero a tantas otras personas. En un caso, había tres personas en una familia que habían sido acecinadas. Había niños y abuelos sentados en su pórtico y quedaron atrapados en el fuego cruzado. Esto es antinatural. Podemos estar seguros de que no es voluntad de Dios. Dios nos llama a vivir como un pueblo pacífico. No podemos esperar a alguien para hacerlo. Todos como cristianos y católicos debemos empezar a trabajar en esto a través de la oración y la acción.
    ¿Qué tan importantes son las actividades para la juventud?
    Esta es una oportunidad para nosotros, para poner otro foco en el ministerio de la juventud. Los ministerios de los jóvenes que van bien en nuestras parroquias pueden llegar e invitar a niños que normalmente no pueden unirse a su grupo. En zonas donde no es tan fuerte nuestro ministerio de los jóvenes, esto nos plantea un verdadero reto para cuidar de nuestros jóvenes y transmitir los valores de Jesús.
    ¿Puede esto cambiar?
    Los seres humanos hemos creado una cultura de violencia en la ciudad de Nueva Orleáns y en toda el área metropolitana. ¿Puede esto cambiar? Absolutamente, sí. Va a tomar tiempo, sacrificio, oración y mucha colaboración entre mucha gente. Yo creo en mi corazón, de corazón, que esto puede cambiar
    Si tiene alguna pregunta para Arzobispo Aymond, la puede enviar a clarionherald@clarionherald.org.

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