¿Qué haría Jesús con respecto al sistema de inmigración?

Los obispos de los Estados Unidos, salieron con fuerza en oposición a la decisión del Presidente Trump, de poner fin al Programa de Acción Diferida por Llegadas de Menores (DACA). ¿Puede explicar, por qué este es un tema moral tan importante?

Podría ser bueno comenzar con lo que es DACA, y lo que se pretende hacer. DACA es una política de inmigración establecida a través de la acción ejecutiva de la administración Obama en 2012, que permite a ciertos inmigrantes indocumentados que cumplen criterios selectos, e ingresan a los Estados Unidos como menores, a recibir un período de dos años de Acción Diferida a la portación, el cual, podría ser renovado cada dos años.

También, los hace elegibles para un permiso de trabajo y educación continua. El programa fue diseñado para niños que vinieron aquí con sus padres, por lo que la decisión de ingresar al país ilegalmente no era ellos. Se les aseguró que podrían ser educados, y ser una parte positiva de la fuerza de trabajo estadounidense. Esto no tiene absolutamente nada que ver con los inmigrantes indocumentados que han venido a este país, y que han cometido crímenes. Estamos muy conscientes, de que muchos creen que el presidente Obama debió pasar por el Congreso para la legislación, y no establecer el programa a través de la acción ejecutiva.

Dicho esto, nuestro país, sin embargo, ha hecho un compromiso con estos 800.000 jóvenes, y de alguna manera, podrían convertirse en víctimas de nuestra política inservible. Para nosotros como cristianos, esto es un problema moral, porque se supone que somos personas que cumplimos nuestra palabra.

Si el Presidente Trump anula DACA, ¿Significaría que esas personas estarían sujetas a deportación?

Parecería ser así, porque estarían aquí ilegalmente. Es nuestro entendimiento, que la cancelación de DACA vendrá en seis meses, y que el presidente ha pedido al Congreso que tome medidas sobre este tema antes de ese tiempo. Esto plantea otra pregunta moral: ¿Cómo podemos, en buena conciencia, separar las familias? Algunos miembros de sus familias vivirían aquí, y ellos tendrían que regresar a su país de origen que nunca han conocido. Nada de lo que les ha sucedido, ha sido su elección.

La reforma migratoria es una cuestión volátil, que parece haber evitado cualquier debate racional y toma de decisiones.

Hay muchas opiniones fuertes sobre la inmigración, y en la mayoría de las veces, la gente se siente apasionada con su posición. A pesar de que las enseñanzas de la Iglesia pueden estar en desacuerdo con algunas con esas posiciones, aun así, respetamos el derecho de una persona a su opinión. Al mismo tiempo, es muy importante que entendamos que la enseñanza de la Iglesia, nos llama a alcanzar a aquellos que están en necesidad, y a recibir al extranjero.

¿Cuál es la posición de la Iglesia sobre la inmigración?

La Iglesia, nunca ha dicho que los Estados Unidos simplemente deben abrir sus fronteras, y dejar entrar a todo el mundo. La Iglesia cree que la gente debe pasar por un proceso legal para venir a los Estados Unidos. Dicho esto, hay muchos indocumentados que están aquí en este país. Necesitamos implementar una respuesta pastoral y práctica, para aquellos individuos particularmente, aquellos que han sido buenos, y respetuosos de la ley, y que han contribuido a nuestra sociedad y a nuestra economía. La Iglesia enseña que una persona tiene derecho a vivir en otro país para evitar la persecución, el terrorismo, la violencia o las condiciones inhumanas, y que otros países alrededor del mundo, deben estar abiertos a recibirlos. El Papa Francisco, ha sido extraordinariamente claro en este punto, y él también ha sido atacado por su posición teológica.

¿Se puede resolver esto por medio de la legislación en los próximos seis meses?

El presidente ha dicho que lo volvería a examinar en seis meses. También ha dicho que cree que el Congreso puede formular una nueva política de inmigración, que no ha podido hacer durante los últimos 10 años. La mayoría de nosotros creemos que el sistema de inmigración en los Estados Unidos es inservible. Es hora de que invitamos al Congreso a actuar con cuidado y compasión, para que nuestra política de inmigración pueda ser más justa y ordenada. El verdadero problema sigue siendo: ¿Qué vamos a hacer con los millones de personas que ya están aquí, ya sea a través de DACA o que están indocumentados? Estas son preguntas espirituales difíciles, que requieren la compasión de Jesús. Invito a todos a orar por el Congreso, y a animar a nuestros representantes del Congreso, a que evalúen cuidadosamente nuestro sistema de inmigración. Tenemos la responsabilidad final – y tenemos la capacidad – de colaborar en una solución permanente, a través de una ley que proteja la seguridad, y el bienestar de estos jóvenes que han contribuido y enriquecido nuestra sociedad. Esta situación nos deja con cuatro preguntas: 1. ¿Qué es legal? 2. ¿Qué es justo? 3. ¿Qué es ser compasivo? 4. ¿Qué haría Jesús? Estas preguntas me llevan a la oración. Por favor, únete a mi.

Preguntas para el Arzobispo Aymond pueden ser enviadas a: clarionherald@clarionherald.org.

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