Concéntrese en una actitud para cambiar

Concéntrese en una actitud para cambiar, durante la Cuaresma
Nos estamos preparando para entrar en la temporada de Cuaresma. ¿Podría hablar de la naturaleza de la temporada?

Durante la Cuaresma, somos invitados al desierto con Jesús, mientras ayunaba, y oraba durante 40 días, en preparación para su ministerio público. Se nos pide que sigamos los 40 días de oración y sacrificio, en preparación para celebrar más dignamente el Triduo, que es la Misa de la Cena del Señor, la liturgia del Viernes Santo, y la Vigilia Pascual. La Cuaresma, es un tiempo, en el que estamos llamados a mirarnos con hones­tidad, a nosotros mismos. Al hacerlo, pedimos a Dios, que nos ayude a vernos a nosotros mismos como Él nos ve. En primer lugar, nos recordaría las maneras en que somos amados, con la compasión de Él, y la bondad que existe en nuestros corazones, y en nuestras acciones. Y entonces, Él nos llamaría con compasión para mirar nuestras debilidades, y aquellas cosas que nos llevan al pecado.
 
¿Cuál es su definición de pecado?
El pecado, es cuando no cumplimos el sueño que Dios tiene para nosotros. Pecamos, a través de las cosas que hacemos, o decimos – o a veces pecamos, a través de las cosas que no hacemos, o no decimos. Mientras oramos en el “Yo Pecador” en la Misa: “Confieso a Dios todopoderoso, y a ustedes, mis hermanos y hermanas, que he pecado grandemente en mis pensamientos, y en mis palabras, en lo que he hecho, y en lo que he fallado hacer… “Confieso por lo que he hecho, y por lo que no he podido hacer, en mis pensamientos, palabras, y acciones. Muy a menudo, no son las cosas que hacemos, sino las que no hacemos para mostrar el amor, y la misericordia de Jesús. Por lo tanto, la Cuaresma nos llama a ser lo suficiente humildes, para ir ante al Señor, y pedirle que nos recuerde las áreas de nuestra vida que necesitamos cambiar.
 
¿Va más allá de nuestros comportamientos?
Sí. Podemos mirar nuestras acciones, pero como sabemos, todas las acciones están arraigadas en nuestro corazón por una actitud. Mi pregunta a Dios en la Cuaresma es: “¿Qué actitud en mi vida es la que necesita ser cambiada? ¿Cómo necesito experimentar la conversión, de algunas cosas oscuras que abrazo, a la nueva vida, a la que el Señor Jesús me llama? “Para mí, sería muy fácil nombrar ocho ó 10 ó 12 maneras en las cuales necesito cambiar, pero, después de todo, ¡sólo tenemos 40 días! Creo, que en la Cuaresma es importante escoger un área de nuestra vida, una actitud, que Dios está llamándonos a experimentar la conversión. Al final de la Cuaresma, no es para decir que cumplí mi penitencia pero, lo que es más importante, cómo he cambiado, cómo me he acercado más al sueño de Dios. ¿Cómo mi actitud se ha vuelto más parecida a la de Cristo?
 
¿Qué pasa con la práctica de renunciar a las cosas durante la Cuaresma?
Eso es algo muy noble de hacer. Algunas personas eligen hacer algo extra, en términos de bondad o de oración, lo que también es algo noble de hacer. Pero nuestra penitencia debe coincidir con el área de nuestra vida que estamos tratando de cambiar, y que Dios nos está llamando a la conversión. Por lo tanto, si es mi expresión lo que me hace pecar, entonces, mi penitencia debe relacionarse de alguna manera con estar atento, y hacer sacrificios en cuanto a lo que digo, o quizás lo más importante, no lo diga. Durante la Cuaresma, estamos llamados a acoger la penitencia. Decidimos, qué penitencia usaremos para ayudarnos a la conversión. La Iglesia, también nos exige ayunar, que en realidad es muy mínimo. Se nos pide ayunar, y abstenerse de la carne el Miércoles de Ceniza, y el Viernes Santo. Esto significa, que para personas entre las edades de 18 y 59, tomen sólo una comida completa. Se permite, dos comidas más pequeñas, que juntas no sean iguales a una comida completa. También, se nos pide que se abstengan de comer carne todos los viernes de Cuaresma. ¡Hagámosle frente, eso no es mucho sacrificio para nosotros al sur de Luisiana! A veces, la gente dirá que si una cierta celebración cae un viernes en Cuaresma, no es “conveniente” abstenerse de la carne. La penitencia, no es conveniencia. Se supone que es un sacrificio. Vivimos en un mundo que nos dice que la conveniencia es más importante que sacrificarnos, o negarnos algo.
 
Usted ha mencionado en el pasado, sobre la elección de un comportamiento o actitud, para ser examinada durante la Cuaresma. ¿Alguien le ha dicho alguna vez, cual sería una forma más práctica de llevar el sacrificio durante Cuaresma?
Ellos lo han hecho, y yo creo, igualmente importante, que he sacado algo de eso. Hubo un momento en mi vida, en el que enumeraría todas esas cosas –actitudes, y acciones- que necesitaba cambiar, y me sentí abrumado, y desanimado. Pero, creo que es muy útil mirar un área, y decir que ésta es la raíz de la causa, la razón por la que puedo justificar el pecado, o descuidar lo que Dios me está pidiendo que haga. Espero que la gente pueda hacer un examen de conciencia específico al final del día, para ver qué tan bien, durante ese día, vivieron su penitencia de Cuaresma, que estaba muy específicamente relacionada para evitar una actitud en particular. Mi oración, es que todos tengan una fructífera temporada cuaresmal, para que podamos celebrar con más gozo y dignidad, la victoria del Señor Jesús sobre la muerte.
 
Preguntas para el Arzobispo Aymond, pueden enviarse a: clarionherald@clarionherald.org.

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