El objetivo de inmigración debe ser conservar las familias

Hubo muchos debates durante las elecciones presidenciales sobre la reforma migratoria, y los obispos de los Estados Unidos emitieron una carta sobre la política de inmigración durante su reciente reunión en noviembre. ¿Qué han dicho los obispos sobre la inmigración?
La Comisión Episcopal de Migración envió una carta al Presidente electo Trump. El presidente de la comisión, el Obispo Auxiliar Eusebio Elizondo de Seattle, pidió básicamente al presidente electo que “continúe protegiendo la dignidad inherente de los refugiados y los migrantes”.
 
No estamos seguros en este momento de lo que hará el nuevo presidente con respecto a la reforma migratoria. Dijo durante las elecciones, que construiría un muro en nuestra frontera sur con México, y habló de la deportación de hasta 11 millones de inmigrantes que han entrado ilegalmente en el país. Pero, en una entrevista reciente con “60 Minutes,” el presidente electo Trump dijo que estaba estudiando un plan para deportar de 2 a 3 millones de personas, a quienes describió como “criminales y tener antecedentes penales” y que entraron al país sin permiso.

Afirmamos la declaración del Comité de Migración, y nos comprometimos a trabajar con la nueva administración “para promover el bien común”. Creo, que lo crítico para que todos reconozcan es que la vida familiar, es la piedra angular de la sociedad, y esperamos que la nueva administración, lo tome en cuenta al formular sus políticas de inmigración.

La conclusión es que las familias deben permanecer unidas. No queremos ver a algunos miembros de la familia obligados a regresar a su país de origen y algunos miembros que se quedan aquí. La unidad familiar es sagrada. También, creemos que la gente no debe ser devuelta a situaciones peligrosas.

¿Cuál es la base de la enseñanza de la Iglesia sobre la inmigración?
La Iglesia dice que las personas tienen derecho a la libertad, y tienen derecho a ser protegidas. Si la gente necesita salir de su país para protegerse a sí misma o a sus familias, debemos estar abiertos a recibirlos y darles la oportunidad de vivir sus vidas de manera productiva, y segura. Tenemos que recordar, que Jesús mismo, fue un refugiado. Los colonos europeos originales asentados en América eran inmigrantes, así que debemos mirar a nuestros inmigrantes actuales con compasión. La Iglesia nunca ha dicho: “Simplemente, abra sus fronteras, y todo el mundo entrará”. La Iglesia, siempre ha insistido, en que los países tienen un legítimo interés en que la gente pase por un proceso de inmigración legal, que conduzca a obtener una visa o que eventualmente se gane el derecho a la ciudadanía. Este proceso debe hacerse legalmente, y la Iglesia debe hacer todo lo posible, para ayudar a las personas que vienen aquí, en busca de una vida mejor.

¿Qué le han dicho algunos de sus compañeros obispos, de las áreas fronterizas en Texas y Arizona, acerca de la realidad de la inmigración?
Sus perspectivas son que la gente vive con miedo, y huye por sus vidas. Algunos de los inmigrantes de México, han estado viviendo en medio de pandillas, y se andan corriendo para salvar sus vidas. Parte de nuestra identidad como Católicos es acoger y atender las necesidades de las personas que huyen de la violencia y los conflictos. Este es un pilar pro-vida, que seguiremos sosteniendo. La pregunta es ¿Qué podemos hacer nosotros como Iglesia, para servir de ayuda?

¿Cómo sería una reforma migratoria integral?
Necesitamos un proceso que sea justo. No estoy seguro, pero debe estar basado en la justicia y la caridad.
 
¿Qué está haciendo la Iglesia con respecto a los inmigrantes que han venido a este país?
Ha habido muchas noticias sobre los refugiados sirios que han llegado a los Estados Unidos, y han sido reasentados por Caridades Católicas y otros grupos relacionados con la Iglesia. Solamente estamos trabajando con la gente que nuestro gobierno federal ha dicho que no son terroristas, y que serán una contribución a nuestra sociedad. Estamos tratando de ayudarles a comenzar una nueva vida. En los Estados Unidos – y en Nueva Orleáns – incluso, los indocumentados están pagando impuestos sobre las ventas. No están pagando impuestos sobre la renta, pero si alguna vez se convirtieran en ciudadanos estadounidenses, pagarían impuesto sobre la renta.

Muchos inmigrantes indocumentados están tomando los trabajos que nadie más tomaría, y muchos llegan a nuestras Iglesias cada semana, porque son gente de fe.

Todo el mundo en esta área, se da cuenta de lo mucho más lenta nuestra recuperación de Katrina habría sido si no hubiera sido por el trabajo duro de tantos inmigrantes que vinieron aquí después de la tormenta. Tenemos mucho que agradecer.

¿Qué ha dicho el Papa Francisco sobre todo esto?
El Papa reconoce lo que está pasando. Hay más de 65 millones de personas que han sido desplazadas por la fuerza en todo el mundo, y reconoce su derecho a vivir en libertad.

En algunas partes de Oriente Medio, hacer la señal de la cruz es un acto por el cual una persona puede ser martirizada. Muchas personas están abandonando su patria, debido a la persecución religiosa.

El Santo Padre pide a todas las naciones que ofrezcan hospitalidad a las personas que más lo necesitan. Esa misma hospitalidad fue mostrada a nuestros abuelos y bisabuelos, cuando llegaron a los Estados Unidos.

Preguntas para el Arzobispo Aymond pueden ser enviadas a: clarionherald@clarionherald.org.
 

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